miércoles, 1 de agosto de 2007

Un "Fantasma" que me persigue

Allá por 1976, cuando en la Argentina estaba prohibido pensar, hablar, tener el pelo largo, jugar a los naipes, caminar después de las 10 de la noche, apretar en las plazas y hasta respirar, vi por primera vez "Un Fantasma en el Paraíso", de Brian de Palma. Se trataba de un drama musical o de un musical dramático (como se prefiera), mezcla ingeniosa y genial de "Fausto" y "El fantasma de la Opera", que explotaba en una conjunción desbordante de colores musicalizados o música colorizada (como se prefiera) en la que sobresalían las composiciones de Paul Williams, quien también protagonizó al inescrupuloso Swan.

Sintetizando, en ese ambiente represivo de la dictadura genocida de Videla y sus secuaces, conseguí una cédula de identidad que decía que tenía 18 años, cuando en realidad sólo tenía 15. Inconciencia absoluta que pudo haber terminado con mi osamenta en el Río de la Plata si los asesinos de entonces descubrían que tenía dos documentos. Hubiera sido difícil hacerles entender que esa estrategia sólo apuntaba a querer entrar al cine a ver a Susana y Moria en bombachones que hoy no usarían ni mi bisabuela calabresa o andaluza (como se prefiera) y no a luchar por implementar el marxismo-leninismo en estas latitudes. Pero en fin... me estoy yendo de tema. La cuestión es que esa cédula me permitió entrar a ver ese Fantasma de De Palma, costumbre que se repitió incontable cantidad de veces en las trasnoches sabatinas del hoy también desaparecido cine Studio de avenida Pueyrredón, a metros de Santa Fe. También compré el long-play (sí, long-play) de la banda sonora, que tras habérselo prestado a un amigo jamás me llegó de vuelta. Como corresponde, por otra parte...

Después de aquella época, solamente volví a verla una vez allá por fines de los 80. Ahora, llegó la hora de dejar que el Fantasma me alcance nuevamente, ya que acabo de conseguir una copia en DVD. A modo de anuncio, entonces, adelanto que este sábado por la noche estaré frente a mi TV degustando un coñac y re-viendo aquella película que tanta injerencia tuvo en mi adolescencia. Nada más me detendré a disfrutarla. En los próximos días la veré con ojos más críticos y abordaré el tema en este mismo espacio. Me interesa saber qué me provoca a los 46 aquello que tanto me provocó a los 15. Empiezo por el trailer, que comparto con ustedes...

1 comentario:

Ed Ka dijo...

El cine Studio estaba sobre la Av. Santa Fé, entre Ecuador y Pueyrredón, vereda impar, a mitad de cuadra.