martes, 28 de agosto de 2007

Música y cine III/ Cucurrucucú por Caetano

"Hable con ella" me parece una muy buena película de Pedro Almodóvar, pero esta sección no es para tocar cuestiones técnicas ni fílmicas, sino que simplemente fue inaugurada para -de tanto en tanto- compartir aquellas escenas musicales que el cine me hizo disfrutar. Hoy, la mezcla es perfecta:

1) Cucurrucucú Paloma: Bellísima y sentidísima canción (huapango, según el género musical) del mexicano Tomás Méndez Sosa, escrita en 1954.

2) Caetano Veloso: Una de las voces más bellas y armoniosas del Brasil y sus alrededores. En realidad, es más que eso. Definirlo como uno de los artistas latinoamericanos más talentosos no es una exageración.

3) Pedro Almodóvar: Uno de esos directores cuyas películas tienen huellas digitales. Una las ve y sabe de quién es. En el caso concreto de esta escena, tiene el gran acierto de dejar que la canción transcurra íntegra en la voz y la presencia de Caetano. Mientras él canta en el marco de una reunión privada, la acción dramática transcurre ante la mirada "embobada" de todos los presentes. Nosotros, de este lado de la pantalla, somos uno más de ellos. Gracias entonces, Almodóvar, por habernos invitado a la fiesta.

David Lynch, creador de climas (1ª Parte)

Si a cualquier espectador desprevenido se lo sentase a ver “Eraserhead” (Cabeza borradora) e inmediatamente después se le proyectase “The straight story” ("Una historia sencilla", según se la conoció en estas latitudes, aunque en realidad se trata de "Una historia verdadera"), y luego se le informara que ambas películas pertenecen al mismo director, no lo creería. Sin embargo, detrás de un filme y otro se encuentran la mano, el ojo, la mente, el corazón, la sangre, el alma y la esencia misma de David Lynch. Un David Lynch que cada día se convierte más y más en un auténtico realizador de culto, quizás por su maestría para crear climas y atmósferas únicas.

Ahora bien... ¿cuáles pueden ser las razones que lleven a alguien a no ver el más mínimo punto en común entre dos obras de un mismo director, sobre todo teniendo en cuenta que ese director es dueño de un estilo tan personal como incomparable? Esta es una de las preguntas que la crítica y el público conocedor de Lynch se hizo tras el estreno de “Una historia sencilla”. Otras fueron: ¿Abandonó finalmente Lynch el mundo sórdido y oscuro en el que se sumergió habitualmente por uno más diáfano y claro? ¿Qué fue lo que lo decidió a hacer un filme aparentemente simple y con personajes tan llanos y lejos de cualquier perversión y obsesión? ¿Cambió David Lynch?

Para ir dando respuestas a estos interrogantes, es necesario recordar, para quien lo pueda haber olvidado, o informar, a quienes lo desconocen, que “Cabeza borradora” fue la ópera prima del director. Es decir que los dos filmes citados marcan casi un extremo y otro en el camino transitado por el cineasta, ya que luego de "Una historia sencilla" realizó "Mulholland Drive" (aquí, "El camino de los sueños") y la aún no estrenada en la Argentina "Inland Empire".

Claro que a la hora de intentar dar una explicación a esta historia es imposible no detenerse aunque sea brevemente en las paradas intermedias de la ruta recorrida (¿o trazada?) por la cámara de Lynch. Aunque esta fracción del periplo será para la segunda y última entrada sobre el director. Por ahora, lo mejor es revisar los extremos de Lynch.

EL HORROR HUMANO, A FONDO

Cuando en 1976 “Cabeza borradora” llegó a las salas luego de seis años de filmación, el público y la crítica sintieron el impacto. Fue como si la pantalla se hubiera convertido en una suerte de aquelarre de demonios dispuestos a golpear al espectador una y otra vez en su interior. Y tal vez no sólo eso, sino también a abrirle el lado más frágil de los sentimientos y las sensaciones con una daga imaginaria para luego revolverla en su interior sin respiro ni piedad.
Las interminables pesadillas vividas por Henry Spencer (Jack Nance) no dejaron tecla del alma humana sin tocar, ya sea asfixia personal, familiar y social, horror por la llegada de un hijo que no es más que un monstruo amorfo o una sexualidad reprimida enmarcada por un clima opresivo, depresivo y revulsivo como pocas veces pudo ser llevado al celuloide.

En su libro, titulado sencillamente David Lynch, el autor español Miguel Angel Payán sintetiza a “Cabeza borradora” como “la historia de un personaje acosado por una realidad que odia y que busca incansablemente una puerta de salida suministrada por sus propias visiones y fantasías. Acosado por su novia, que pronto se convierte en su mujer, y por su suegra, su expresión del sexo pasa por el platónico encuentro con la misteriosa dama de la estufa eléctrica, fruto de su propio subconciente, que por una real y efectiva unión carnal con su compañera dan vida a un ser monstruoso que apuntala y justifica su miedo al sexo”.

En otro párrafo del trabajo, Payán hace mención a Henry Spencer como “un pobre tipo digno de lástima y tocado mortalmente por el absurdo kafkiano. Su vida ha llegado a un callejón sin salida y el antihéroe agoniza imaginando una cantante en el radiador, contemplando asombrado cómo su cabeza se convierte en una goma de borrar o viendo como unos pollos cocinados se rebelan y deciden obrar por cuenta propia. Su último paso hacia la locura es el nacimiento de su hijo, un monstruo capaz de provocar al mismo tiempo un terror atroz y una sonrisa cómplice en los espectadores”.

En medio de este pesadillesco cuadro de situación, Lynch no se priva de llevar al espectador al límite del horror cuando Spencer termina abriendo al medio a su propio hijo con una tijera, dejando vísceras al descubierto al tiempo que algo así como una montaña de excremento que brota de su interior lo cubre lenta y fatalmente mientras emite desesperados gemidos, más parecidos al berrido de un ternero que al llanto de un bebé. Tampoco duda a la hora de golpear duro en escenas tales como aquella en la que la cantante de sus sueños va pisando una larvas horrendas y viscosas que caen del techo a su alrededor, o como cuando extrae de la vagina de su esposa otras similares -aunque notablemente más largas- para hacerlas estallar una a una contra la pared.

Así, en medio de esas imágenes que obligan a fruncir el ceño y a tomar distancia más que conveniente para sofocar las náuseas, el joven Lynch hizo su presentación en sociedad como realizador de largometrajes. No fue poca cosa...

UNA HISTORIA DE AMOR A LA VIDA

Pasaron 24 años para que las preguntas expuestas al comienzo de esta reflexión pudieran formularse. De la mano de “Una historia sencilla”, este Lynch se entonces 54 años nos mostró el derrotero humano de Alvin Straight, un octogenario granjero (interpretado por un estremecedor Richard Farnsworth) con serios problemas de salud, que decide recorrer a bordo de su podadora de césped los 500 kilómetros que lo separan de su hermano, gravemente enfermo y a quien no ve desde hace una década a raíz de una discusión.

Tomando ese guión escrito por su esposa Mary Sweeney y Joan Roach y basado en un hecho real, Lynch lleva a pasear al público junto a Alvin en un viaje tan lento como hermoso de ver y de disfrutar en el alma. Es que si bien los ojos se visten de fiesta ante la belleza de los maizales, la magnificencia del cielo claro de día, estrellado de noche o bellamente turbulento en medio de una tormenta y, principalmente, a través de la mirada clara, buena y decidida de ese viejo tozudo, no es menos cierto que es el costado más puro y noble del corazón humano el que recibe los mejores y más placenteros masajes.

Y, a modo de frutilla sobre el postre, Lynch nos regala un final maestro, sin golpes bajos ni emociones exacerbadas. Aquí, por supuesto, no lo contaremos por respeto a aquellos que no la vieron (véanla, no se la pierdan), pero sí vale decir que da ganas de irse a dormir bajo el cielo estrellado filmado o pintado (vaya uno a saber) por Lynch.

PD bloggera 1: ¿David Lynch (foto arriba) y Jack Nance como Herny Spencer (foto abajo), no se parecen, al menos en el peinado?

PD bloggera 2: Los trailler de "Cabeza borradora" y "Una historia sencilla" acompañan la entrada.


domingo, 26 de agosto de 2007

Acerca del Guión III/ Conflicto y falso conflicto

En entradas anteriores hablé del guión cinematográfico focalizando el tema en el conflicto, base de toda película. Quienes siguen este blog (si es que alguien lo sigue) saben de qué estoy hablando. Quienes ingresen a él ahora por primera vez, podrán buscar en la lista de etiquetas en el ítem Guión aquellas entradas.

Me pregunto si el tema que quiero abordar hoy le interesará a un espectador común o quizás sólo a aquellos que tengan inquietudes acerca del guión, pero como esto no puedo saberlo... arriba los corazones. Y la cuestión que me ocupa es el falso conflicto. Dicho en otros términos, confundir un conflicto con una situación conflictiva. En el primero de los casos, como ya dijimos anteriormente, estamos hablando de enfrentamiento de fuerzas, de protagonista y antagonista. En el segundo, esta situación no existe. Y lo mejor para entenderlo, se me ocurre que es ejemplificando. Allá vamos...

Tenemos el caso de un matrimonio en el que un marido alcohólico y violento insulta, maltrata, golpea y abusa de su mujer de todas las formas imaginables. El no trabaja y quien sostiene la casa es ella, con su mísero sueldo de empleada doméstica. Como si con todo esto no bastara, el esposo también suele quitarle el dinero que ella gana para gastarlo en alcohol. Un auténtico drama, sin dudas, que tienta para dar pie a una historia cinematográfica. Sin embargo, como está planteada hasta aquí la historia, va camino al fracaso. ¿Por qué? Simple, hay una situación conflictiva, pero no hay conflicto.

Y es sencillo comprenderlo. En la escena 1 el hombre golpea a la mujer; en la escena 2 el hombre viola a la mujer; en la escena 3 el hombre le quita el dinero a la mujer; en la escena 4 el hombre destroza las fotos más queridas que atesoraba la mujer. Así, hasta el infinito. Un bodrio total. Para que esto no ocurra habrá que recurrir al enfrentamiento de fuerzas. Es decir que alguien deberá hacer algo para detener al esposo violento o ayudar a la esposa.

Podrá ser ella, que lo enfrentará o planeará matarlo mientras duerme. Podrá ser una amiga de ella que intentará ayudarla a escapar del infierno. Podrá ser un vecino comedido que hablará con el hombre para que cambie su actitud. Podrá ser algún otro vecino que guste de ella y vaya en su auxilio o bien otro que haga la denuncia policial. En fin... decenas de variantes. Pero sin esa oposición, sin ese antagonista, sin ese enfrentamiento de fuerzas, no hay guión que resista. Sería nada más que un círculo vicioso de violencia familiar.

Por último: ¿Qué hubiera sido de la película "Papillón", si el personaje de Steve McQueen se entregaba mansamente a cumplir su condena en la Isla del Diablo, siendo sometido una y otra vez a todo tipo de vejámenes, castigos e injusticias?

En la próxima entrada sobre guión, hablaremos de motivo, gestión y objetivo de los personajes, algo estrechamente ligado a todo lo que venimos tocando.

viernes, 24 de agosto de 2007

5 Frases de cine 5/ III

"Mi cine no es un cine de respuestas, sino de preguntas".

Alejandro Amenábar



"¿Qué es en el fondo actuar, sino mentir? ¿Y qué es actuar bien, sino mentir convenciendo?".


Laurence Olivier



"Como director, no me gustaría tenerme de actor. Como actor, no me gustaría tenerme de director".


Robert Redford



"El cine es un espejo pintado".


Ettore Scola



"Me asusto fácilmente. Aqui está una lista de lo que me hace producir adrenalina: 1) Los niños pequeños. 2) La policía. 3) Los lugares altos. 4) Que mi siguiente película no sea tan buena como la anterior".


Alfred Hitchcock

miércoles, 22 de agosto de 2007

Música y cine II/ Gene Kelly bajo la lluvia


Sinceramente, las comedias musicales hollywoodenses no me gustan. Por el contrario, me aburren bastante. No sé, me vienen a la mente Fred Astaire y Gene Kelly y esa sensación se potencia, más allá de que valore sus grandísimas condiciones para el baile. Sin embargo, siempre hay excepciones. Y el recién mencionado Kelly es una de ellas. Me refiero a la ya histórica escena de "Cantando bajo la lluvia" (1952, dirigida por Stanley Donen y el propio Kelly), una maravilla desde lo estético, visual, auditivo y por lo que transmite: la felicidad infinita de un hombre enamorado, tras despedir a su novia en la puerta de la casa. Como si con las tomas en sí y el talento de Kelly no bastaran, el remate de la escena es excelente. Todo cierra perfectamente. La quiero publicar. Un poco de música y baile no viene mal.

Una curiosidad de la filmación: durante el rodaje de la escena Gene Kelly estaba enfermo, con 40º de fiebre. Al estar así no podía bailar con la fuerza suficiente para que sus pasos sonasen bien en cámara, así que al mismo tiempo que el bailaba lo hacían al lado de la cámara dos bailarinas simultáneamente y también sobre un charco para que diera el efecto. En aquellos tiempos las posibilidades de post-producción no eran tantas como ahora. Con fiebre y todo, el hombre cumplió...





martes, 21 de agosto de 2007

Diosas del cine IV/ Emmanuelle Béart



La primera vez que la vi fue allá por mediados de los 80 en "Manon del manantial", también conocida como "La venganza de Manon". Recuerdo que era espiada desnuda cuando (si no me falla la memoria) se bañaba en un arroyo o bailaba, algo así. La imagen que sí conservo claramente es la de la última vez que la vi. Fue en "Nathalie X", hace apenas 4 años atrás, cuando se movía sensualmente aferrada a un caño ante los ojos azorados de un afortunado señor. Mortal... una gata... Como si el tiempo no hubiera pasado. Mejor aún... como si se tratara de un buen vino, Emmanuelle Béart se va poniendo cada vez más sabrosa. Por esta y varias razones más, es nuestra "Diosa" de hoy, título que se tiene más que merecido.


Pero antes de dejarlos con una galería de fotos, la escena del baile en "Nathalie..." (a la derecha) y la publicidad de una marca de lencería (no importa que no sea cine), los invito a que en algún momento de sus vidas cinéfilas vean (o revean) esa joyita que fue el binomio "Jean de Florette" y "Manon del manantial". Eso sí... es imprescindible verla en ese orden. No se arrepentirán, ni por la historia, ni por las actuaciones ni por Emmanuelle, obvio... Aunque cuando hablamos de estas películas, su sensualidad no es lo central ya que realiza un gran trabajo artístico.

Para disfrutarla desde la belleza la tenemos aquí, en nuestra sección de "Diosas..."







lunes, 20 de agosto de 2007

Ciclo Antonioni & Bergman

De la Fundación Cineteca me envían fechas acerca del ciclo Michelangelo Antonioni & Ingmar Bergman, titulado "La búsqueda constante". Sin mi PC en casa (razón que llevó a no realizar nuevas entradas en el blog durante dos días), me instalo en un locutorio con las incomodidades del caso. Así, las cosas, por hoy me limito a copiar el mail que me enviaron y brindar información acerca de este valiosísimo ciclo.

Vamos, entonces:


Viernes 24 de Agosto
EL SILENCIO (Tystnaden)


*Dirección: Ingmar Bergman. *Guión y diálogos: Ingmar Bergman. *Fotografía: Sven Nysvist. *Decorados: P. A. Lundgren. *Música: Bo Nilsson y J. S. Bach *Montaje: Ulla Rige *Maquillaje: Börje Luna & Gullan Westfelt *Vestuario: Marik Vos Sonido: Stig Flodin . *Intérpretes: Ingrid Thulin, Gunnel Lindblom, Jörgen Lindstrom, Haakan Jahnberg, Birger Malmsten, Leif Forstenberg, Lissi Alandh, Los Eduardini, Eduardo Gutierrez, Nils Waldt, Birger Lendsander, Kristina Olansson. *Producción : Svensk Filmindustri *Productor: Allan Ekelund *Duración original: 95 minutos.. *Formato original : 35 mm. Formato de proyección: DVD *Origen: Suecia. *Año: 1963

Sinopsis:

Esther, su hermana Anna y su pequeño sobrino Johan atraviesan en tren un país oscuro y extraño, probablemente en guerra. Los tres se dirigen a casa pero tienen que parar en la ciudad de Timoka, ya que Esther está muy enferma y está sufriendo una crisis. Timoka es una ciudad ficticia de atmósfera opresiva y ellos no entienden la extraña lengua que allí se habla, sólo los tanques de guerra y las sirenas hablan de una situación que todos comprenden. Las dos hermanas ya no tienen casi nada que decirse, su relación es de un extraña mezcla de odio exacerbado y patológica dependencia, de lo cual es testigo el pequeño. En un solitario hotel esperan el momento adecuado para continuar el viaje, Esther intentando trabajar, Anna saliendo en búsqueda de sensaciones que la saquen de su tedio y angustia.

Bergman muestra en El silencio cómo es el mundo cuando el silencio de Dios, sentido tan intensamente en su obra de los años cincuenta y sesenta, no se compensa con el amor, cuando entre los hombres no se establece ninguna conexión por medio del amor. Ninguna otra película de Bergman ha escandalizado tanto como ésta. En muchos lugares estuvo prohibida y en otros (incluso en Suecia misma) se exhibió con escenas censuradas. Este escándalo llevó al gran éxito de taquilla a una película que, normalmente, sólo unos pocos hubieran apreciado, por su intensidad, concentración y dureza. Tan radical como los cuestionamientos de la película son los medios estilísticos utilizados por Bergman. Una soledad que ambas mujeres no logran superar es presentada con fuertes metáforas, entre ellas la de una ualidad sin meta ni ternura. El silencio hunde a Esther y a Anna en un infierno de desesperación. Sólo el niño Johan representa un rayo de esperanza y promete, tal vez, una redención.

Las funciones son las 20.15 y el ciclo seguirá con las siguientes proyecciones:

Viernes 31 de Agosto
EL PASAJERO, de M. Antonioni

Viernes 7 de Septiembre
GRITOS Y SUSURROS, de I. Bergman

Viernes 14 de Septiembre
LA AVENTURA, de M. Antonioni

Viernes 21 de Septiembre
EL SEPTIMO SELLO, de I. Bergman

Viernes 28 de Septiembre
EL DESIERTO ROJO, de M. Antonioni

Viernes 5 de Octubre de 2007
CUANDO HUYE EL DIA, de I. Bergman


Acceso a las funciones: siendo adherente a FCV con un abono de $ 20 para cinco funciones o un bono contribución de $ 5 por función.

* CINE CLUB * VIDEOTECA * BIBLIOTECA
* CENTRO DE ESTUDIOS CINEMATOGRAFICOS (cursos cortos)

INFORMES Y ATENCION: Lunes a Viernes de 16 a 20 hs.
BOULOGNE SUR MER 549 (teatro IFT) Tel. 49 63 75 91

cinetecavida@leedor.com www.leedor.com/cinetecavida

Vale la difusión del ciclo. Espero retomar el contacto habitual a partir de mañana.

¡Que se diviertan!

viernes, 17 de agosto de 2007

Acerca del Guión II/ El conflicto


En una entrada anterior hablábamos de la Idea Argumental como punto de partida de la elaboración de un guión. Allí, se hacía referencia a los tres elementos que debe contener: conflicto, personajes y género. Entre ellos, el primero es el verdadero punto de partida de todo. Sintetizando, puede decirse que sin conflicto no hay película. Salvo contadísimas excepciones... y hasta ahí nomás. Sobre el final de esta entrada ampliaré sobre ello.

El autor brasileño Doc Comparato define al conflicto como "el enfrentamiento entre fuerzas y personajes". Vale. Palabra más, palabra menos, así es la cosa. Podría recurrirse a cualquier otro guionista y su definición andaría por ahí. Por ejemplo, el norteamericano Neil Simon -uno de los más grandes dramaturgos universarles (foto)- decía que el partía del deseo insatisfecho del protagonista y que ello lo conduciría al conflicto. Por su parte, el inglés Charles Chaplin, solía contar: "Mi método es meter a un tipo en un problema y después ver cómo sale de él". ¿Adónde lleva esto? Al conflicto... Coincidencia absoluta, más allá de nacionalidades o escuelas.

Cuando se habla del tema como base de la historia dramática (palabra que en su acción etimológica nos remite al concepto de acción y no de tragedia), se habla en concreto del conflicto matriz o motriz, como bien apuntan Lito Espinosa-Roberto Montini en su ya citado libro "Cómo escribir un guión". Esto significa plantear un "enfrentamiento de fuerzas" (Comparato) como eje central de la película. Obviamente, habrá otra gran cantidad de conflictos que enriquezcan las secuencias, pero ese conflicto matriz o motriz será el que mantenga la atención del espectador hasta su resolución. No importa cuál sea esta. Hacia un lado u otro, ese "enfrentamiento" habrá que cerrarlo bien cerca de la palabra "Fin", "Fine" o "The end".

En lo personal, creo que un buen conflicto debe tener tres condiciones básicas:

1) Ser presentado lo antes posible.

2) Que tenga la suficiente envergadura como para sostener 90 ó 100 minutos de acción cinematográfica.

3) Que esa lucha de fuerzas sea pareja. A nadie le interesará ver un partido entre Rafael Nadal y mi vecino que se inscribió ayer en la escuelita de tenis, porque estamos ante un resultado obvio.


¿Sigo? Dicen que en los blogs hay que escribir poco, pero me voy a extender un poco, sólo un poquito más. Es que abordar el tema y no hacer una breve mención a los tipos de conflictos, me parece que es dejar la cosa inconclusa. Quien quiera, seguirá. Quien no, hará click con el mouse en la crucecita de la pantalla. Voy cerrando, entonces. Tipos de conflicto:


1) Conflicto de relación: es el más común, el que involucra directamente a dos personas (protagonista y antagonista). Ejemplo: La guerra de los Roses.

2) Conflicto grupal, social o institucional: enfrenta a un protagonista contra una institución. Ejemplo: Serpico. El policía honesto que lucha contra la corrupción de sus superiores y compañeros.

3) Conflicto de situación: muy común en el cine catástrofe. El protagonista lucha contra una fuerza de la naturaleza o un accidente. Ejemplos: Viven, Incendio en la torre, La aventura del Poseidón.

4) Conflicto cósmico: el hombre enfrentado a un ente de otra naturaleza, como Dios o el Diablo. Ejemplo: El exorcista.

5) Conflicto interno: La lucha es consigo mismo. Ejemplo: Bleu. Una mujer intenta sobreponerse a la trágica muerte de su hija y su esposo.

En cuanto a las contadísimas excepciones de las que hablé al principio, paradójicamente ubico aquí a una de mis favoritas: "Amarcord". Pero estamos ante una película de temática coral, cuya estructura responde a otros parámetros.
¡Que se diviertan!

jueves, 16 de agosto de 2007

Música y cine I/ Elvis Presley, el "Rey del rock"


En realidad, hoy tenía planeado escribir nuevamente acerca del Guión cinematográfico. Pero la fecha me lleva a inaugurar una sección que tengo en mente desde hace algunos días: "Música y cine". Tiene que ver con el aniversario número 30 de la muerte de Elvis Presley, un grande del rock al que Hollywood (filmografía, aquí) no podía obviar. Por supuesto que la cosa no pasaba por las condiciones actores de Presley, que era lo de menos, más allá de que el tipo zafaba.

Y zafaba con sus cualidades musicales, lógico. Buena voz, "ángel", una capacidad enorme para el baile y, fundamentalmente, un estilo cien por ciento innovador para moverse y para interpretar. Hasta los mismísimos Beatles reconocieron más de una vez la influencia que él tuvo en sus carreras. Considerado procaz por los sectores pacatos (estamos hablando de los años 50), lo cierto es que la pelvis de Elvis hacía levantar la temperatura corporal de las muchachas de entonces (hoy abuelas y hasta bisabuelas), que llegaban al final de las presentaciones del cantante-bailarín literalmente empapadas. De sudor... que no se malentienda.

Con actos y celebraciones varias, buena parte del mundo brinda hoy tributo al "Rey del rock", ese muchachito de ojos claros y cuerpo flexible que desde el mismo día en que murió quedó convertido en mito. A ese día, a ese 16 de agosto de 1977, llegó en franca decadencia artística y personal. Sobre todo ello, el colega Sebastián Ramos escribe en el diario La Nación de hoy una extensa y precisa nota en que destaca los puntos salientes de su vida y obra.

Vamos entonces con una de las escenas más recordadas y difundidas de Elvis, perteneciente a "Jailhouse Rock", algo así como "El rock de la prisión", producida en 1957 y dirigida por Richard Thorpe. Tan adelantado a sus tiempos fue Presley que hasta el mismísimo Marcelo Tinelli hoy bate récords de rating con el baile del caño, que Elvis ya usaba hace 50 años.


Y de yapa, imágenes de la inmortal "A mi manera", rescatadas de un recital (salpicadas con inserts de su vida), ya más grande y visiblemente más gordo. Eso sí, con la calidad intacta...









miércoles, 15 de agosto de 2007

5 Frases de cine 5 (II)

"Todo lo que se pueda pensar o escribir se puede filmar".

Stanley Kubrick



"Las películas deben comenzar con un terremoto e ir creciendo en acción".

Cecil B. DeMille



"Una película de éxito es aquella que consigue llevar a cabo una idea original".

Woody Allen



"Soy tan cobarde que hasta que no tengo un buen guionista no me animo a hacer una película".

Howard Hawks



"El autor de un filme es siempre el director. Para mí eso está tan claro que no comprendo el ansioso afán de algunos de ellos en proclarmarlo".

Rafael Azcona